sábado, 6 de febrero de 2010

Negociar incrementos salariales

HABILIDADES Y DESAFÍOS
NEGOCIAR INCREMENTOS SALARIALES Y DESACTIVAR CONFLICTOS 
Publicado por gentileza de su autor: Dr. MBA/MDE  Víctor H. Tomas


Hemos expresado en reiteradas ocasiones, que  saber negociar les haría ahorrar mucho dinero a las organizaciones. Saber negociar les da un fuerte valor agregado a los ejecutivos de empresas. Saber negociar les ayudará a los gobiernos a desafectar conflictos. Saber negociar es una herramienta estratégica para estos tiempos difíciles.

Según la mitología china, estamos en el año del Tigre de Metal. ¿Qué significa esto?  Que será un año de movimientos fuertes, de luchas, de encuentros y alianzas.

El  tigre de metal dentro del calendario chino, se caracteriza por ser agresivo, apasionado, impaciente, franco, y una de sus  características más descollantes, consiste en su valentía y coraje.

El 2010 según los primeros estudios y trabajos de investigación, será un año difícil. Sí, otro más. El grado de incertidumbre de las organizaciones y de sus ejecutivos hace que deban estar preparados con pertrechos de guerra. Se prevén fuertes cambios. Los presupuestos de las empresas sufren de anorexia crónica. Las estructuras están debilitadas. Las empresas no prevén un  crecimiento en el mediano plazo en la mayoría de los sectores. Los gobiernos se encuentran acorralados por crisis internas y externas. La inseguridad jurídica e institucional en nuestra América, es el pan nuestro de cada día. 

En este mar de tiburones sentarse a  negociar salarios y desactivar conflictos, es todo un desafío, sólo para expertos. ¿Estamos preparados?

Se deberán calmar las aguas, tendremos que navegar olas de altura, desarrollar nuestra creatividad para enfrentar en los frentes internos y externos,  los conflictos que supimos  conseguir. 

Los responsables de empresas deberán trabajar en lo inmediato en mejorar el clima laboral, generar grados de motivación  en su gente, buscar, en función de las necesidades personales, cuál es el mejor traje para cada uno, lograr que los resultados aparezcan. Y por sobre todo hacer que la organización incremente resultados y disminuya  costos.

Todo esto sin precisar que la gran batalla por los  reclamos salariales todavía no empieza. Los gremios están planificando y elaborando sus estrategias para el presente año.

La pregunta es: ¿Qué pasará cuando los gremios se atrincheren en sus fuertes y comiencen con sus reclamos?  Sabemos que su estrategia será la consabida formula de las "4 P": Pedir,  Presionar,  Parar y  Percibir. ¿Los gremios conocen o aplican el viejo concepto de Win-Win (Ganar - Ganar)?

Ante este contexto, cuáles serán los generales de la batalla de las empresas. ¿Un médico clínico puede realizar una cirugía compleja? ¿Un piloto de fórmula uno puede correr un Dakar? ¿Roger Federer podría jugar un torneo de squash? ¿Un Gerente de Finanzas puede ser también Gerente de Ventas? La respuesta en principio sería Sí.  Pero la respuesta correcta sería No, si quiere lograr objetivos en esta otra actividad.

Cuando decimos en una empresa "Todos pueden Negociar", la repuesta es Sí, en principio. En cambio, si decimos "Todos pueden negociar y lograr sus objetivos". La respuesta es definitivamente NO.

Para todas las áreas de las compañías buscamos los mejores perfiles, los que se adaptan mejor al rol que les toca cumplir, se hacen test para saber si están capacitados para integrarse a equipos de trabajo o no, para conocer su verdadera personalidad, todo esto es correcto. Hasta acá vamos bien, ahora para negociar, enviamos al jefe o gerente de sector según el área que corresponda. Esto es un gran error estratégico que cometen algunas organizaciones que gastan mucho dinero en capacitación. 

Si Usted se está preguntando, entonces en una negociación ¿Quién debe participar? ¿El gerente general, el presidente de la compañía, el abogado laboral, el gerente de recursos humanos, el gerente de relaciones laborales? La respuesta es cualquiera de ellos. Siempre y cuando estén capacitados y entrenados para negociar. De lo  contrario, la única salida viable es un experto en temas de negociación y resolución de conflictos.

El mejor ejemplo  se visualiza en la toma de rehenes. En la negociación no participa un Juez, un Fiscal, el Gobernador, el Alcalde. El negociador es un profesional entrenado y capacitado para cumplir con ese rol.  La pregunta es entonces: ¿Por qué en las organizaciones debería ser  distinto?

Negociar es una batalla mental. De estrategias y cambios de estrategias sobre la marcha. De inteligencia y creatividad a la hora de plantear acuerdos a largo plazo. De paciencia y concentración. Por lo tanto no se recomienda que participen de esta batalla a los emotivos, los inexpertos y los débiles.

Es bueno saber  que ya existen empresas en Centroamérica, otras en la Unión Europea, que se anticiparon  a lo que viene, e integran en sus cuadros jerárquicos a Gerentes o Directores de Negociación.  ¿Cuál es su tarea? Nada más y nada menos que resolver los conflictos a todas las áreas de la empresa,  hacia adentro y hacia afuera, cómo negociar con proveedores y clientes, acordar con gremios y sindicatos, participar de licitaciones privadas o de los gobiernos, resolver y rescindir contratos, desafectar personal, buscar soluciones en causas judiciales, entre otros, en el menor tiempo posible y con el menor costo para la organización. Así de sencillo y fácil. 

Hablemos de habilidades.

Si te colocas la ropa de trabajo (overol)  para negociar incrementos salariales o desafectar conflictos, ¿Qué habilidades debes desarrollar?

 "Pergamino de la Negociación" para que lo tengas presente y lo analices:


I.  Negociador.

¿Quién debe negociar por la empresa? Director, gerente, dueño, responsable del área de Recursos Humanos, entre otros. Podría ser cualquiera de ellos, siempre que estén preparados en cuanto a habilidades y estrategias  de negociación. Caso contrario puede ser un grave error.

Los errores en negociación pueden afectar la rentabilidad de la organización. Una vez definido el negociador el paso siguiente es la preparación para el proceso de negociación. Lo que estará en la mesa de negociación y lo que se maneja por fuera  de la mesa, quizás sea lo más importante.

El negociador ante un conflicto salarial ¿Debe ser duro, blando, participativo, colaborativo, integrativo, etc.? La respuesta sugerida es: todo en uno. Cada perfil deberá ser utilizado en función del estadio donde se encuentre la negociación. Los expertos esto lo tienen muy en cuenta.

"El me quiebro pero no me doblo", en una  negociación sindical puede ser un error estratégico.


II. Personas + Emociones.

Negociamos con personas, no con máquinas. Todas las negociaciones son diferentes. No todo pasa por mejores ingresos. Debemos ser extremadamente creativos en cuanto a las propuestas a realizar. Debemos tener la capacidad y habilidad para hacer propuestas más creativas y mejor elaboradas, a veces, de las que la otra parte presentó en la negociación.

El contexto emocional de una persona puede  ser tu aliado o tu peor enemigo. Tu capacidad de control será determinante. No es lo mismo negociar con una persona a solas, que esa misma persona  se encuentre  integrada a una comisión negociadora o junta. Sus emociones y formas de actuar serán distintas. Acá se pone de manifiesto tu capacidad para elaborar la estrategia negociadora.


III.  Información. Información. Información.

Esta es la triada más poderosa en negociación. Debieras tener muy claro, cuáles son los verdaderos números de la empresa, su proyección, crecimiento esperado, presupuestos en general, y toda la letra chica de la organización. 

Debieras saber también y conocer, cómo está el mercado laboral, en cuanto a salarios, premios, viáticos. Este tema es de vital importancia ya que existen varios fallos de la justicia laboral en muchos países, que establecen precedente en cuanto a que,  todos los "aderezos" que se agregan al sueldo promedio, terminan integrándolo como tal.  Por lo cual, no es un tema menor.

Debieras saber manejar los tiempos de las personas en el proceso de negociación.  Si el  gremio está en proceso interno de cambio de autoridades, puede ser una herramienta para  utilizar a tu favor.

Cómo:

¿Qué conoces del gremio o sindicato y las personas que lo integran, con el que debieras acordar? ¿Cómo fue la  última negociación que realizó la empresa? ¿En qué ambiente o marco se realizó? ¿El delegado gremial que trabaja en tu empresa es tu aliado o se sienta en la mesa de enfrente? ¿Conoces toda la legislación laboral y convenios de tu sector? ¿Cuál es el impacto que puede tener un  incremento salarial en los números de la organización en el corto y mediano plazo?


IV. Escuchar  

Debieras trabajar fuertemente "el viejo dúo de la negociación", que es: preguntar correctamente y ser un escuchador experto.

Saber escuchar con la mayor concentración es una de las habilidades más difíciles de desarrollar, pero es la que te dará la mayor cantidad de información que necesitas para hacer el análisis de contexto de la situación. 

Cómo:

El proceso de escucha tiene tres estadios: Percibir y Recibir => Procesar y Analizar => Retornar.

Percibir y Recibir: con atención y máxima concentración las propuestas, sugerencias o presiones, sin hacer  ningún tipo de análisis.

Procesar y Analizar: en forma cierta y objetivamente la información recibida.

Retornar: en forma concreta la propuesta o idea para analizar.

 
V.  Estrategias. Estrategias. Estrategias. Defina su Tao Te.

¿Cuál es tu Tao Te? Expresión atribuida a Lao Tse que significa  "carácter para encontrar el camino". ¿Definiste tu camino para llegar al objetivo? ¿Cuál es  tu estrategia? ¿Cuál consideras que será la estrategia de la otra parte? ¿Tienes claro que puedes y que no puedes ceder? ¿Tienes claro que las reglas de  negociación pueden cambiar en cualquier momento y debieras adaptarte rápidamente al nuevo contexto? ¿Tienes claro que la gran batalla se logra obteniendo pequeñas batallas? ¿Tienes claro que  el elefante se come  por pedazos y no todo junto? Las estrategias pueden ser de las más variadas. Dependerá de cada una de las negociaciones que te toque en las que participes.

Cómo:

Dentro de las estrategias todo se debe  analizar. El ámbito o lugar de encuentros es importante.  El negociador debe saber y analizar cuál es el mejor canal de comunicación para llegar a la mente de la otra parte.

En conflictos con los gremios se recomienda  trabajar fuertemente las reuniones  previas o parciales antes de ir a la negociación definitiva. Un negociador experto sabe que el objetivo  de su gestión se cumple, si lleva todo acordado a la negociación final.


VI. Comunicar es un arte.

¿Qué pasará el día después de mañana? Logrado un acuerdo o  no. Se deberá trabajar el proceso de comunicación a todas las áreas internas y externas que estaban directa o indirectamente involucradas en el proceso de negociación. Cómo comunicar, también integra el proceso de negociación. Porque una mala comunicación posterior puede generar un nuevo conflicto y así sucesivamente. Si la empresa ya decidió, por ejemplo, que no puede dar ningún tipo de incremento salarial, debe informarlo inmediatamente. 

Comunicar es conectar.


Cómo

Se deberá tener en cuenta y  analizar cuáles serán las mejores y más efectivas herramientas de comunicación para cada caso. Por favor,  no cometan el gran error de muchas organizaciones de realizar la comunicación a todos los involucrados vía copia oculta.

Se deberá tener mucho cuidado con  el vocabulario utilizado. Si queremos decir "No podemos aceptar las condiciones propuestas por ser arbitrarias". Debemos  cambiarlo por: "Existen diferencias que obligan a  que sigamos evaluando el  acuerdo".

En setiembre del 2009 escribimos un artículo que decía: "Como comunicar en contextos de crisis y bajo reestructuración", en el  desarrollamos también esta problemática, nada fácil para las empresas.

 
VII. Negociación Latente.

Un conflicto siempre está en estado de letargo. Es una brasa que nunca se apaga y que puede reiniciar el fuego en cualquier momento. Debieras estar muy atento y hacer un control y monitoreo permanente de la situación. Siempre la otra parte podría volver por más. Todo dependerá del tiempo.

Cómo

En las empresas que trabajan con directores o gerentes de negociación, éstos tienen verdaderas unidades  de negocios, un control de la situación del acuerdo o no celebrado. Esto hace que no se conviertan en bomberos apagando incendios, sino en verdaderos estrategas que informan periódicamente, como un informe más, qué pasa con el conflicto en una determinada área de la organización.

En los tiempos que vivimos, los headhunters (caza talentos) siempre están acechando a la presa. Debemos saber qué pasa si un jerárquico importante de  nuestra organización está siendo buscado o evaluado por un buscador de talentos. Es común también la búsqueda de Gerentes de Ventas, que estén trabajando en empresas, ya que estos se llevan con ellos su equipo. Armar un equipo de ventas no es fácil y tiene fuertes costos para las empresas. Los gerentes de negociación, tienen claro que se podría producir acá, un fuerte conflicto, por lo que siempre se anticipan a esta situación. Un barco sin capitán por un determinado tiempo navega por aguas abiertas sin  tener claro su rumbo.

Para concluir te decimos que no olvides lo que expresa este antiguo proverbio japonés: "Un buen negociador gasta un millón de sandalias"


miércoles, 13 de enero de 2010

Nuevo año, conflictos viejos

Si hay algo que los argentinos no pueden echar en falta jamás, es ese componente cotidiano de sus vidas llamado conflicto. Es que la vida del connacional es conflictiva en sus diversas facetas; personal, familiar y pública, y también lo es, sea cual fuere el estamento social al que pertenezca. 

Se podría decir que tener o experimentar conflictos es parte del patrimonio nacional, no importa si se es pobre o rico, joven o anciano, instruido o analfabeto. 

El año 2009 no fue una excepción en cuanto a sumar conflictos, y el 2010 ya se anticipa , para utilizar la expresión de un conocido columnista, como de mayor crispación social aún. Por otra parte, salta a la vista que no es grato vivir inmerso en conflictos, algunos fugaces, otros que se nos antojan inacabables, y otros todavía que podrían nombrarse como repetitivos, recurrentes, parecidos a esos males que nos aquejan por un tiempo, se van, y pronto reaparecen para volver a atormentarnos. 

Ante este panorama ¿qué tenemos para aportar los resolutores de conflictos; es decir, los negociadores profesionales? 

En primer lugar, que el conflicto no es una enfermedad rara, sino un fenómeno inherente a la naturaleza humana. De allí que sea imposible erradicarlo, y que tampoco exista un remedio universal (o panacea) para curarlo. Simplemente, las sociedades se organizan para que exista un nivel social aceptable de conflictos, y aquellos otros que sobrepasen ese nivel, puedan ser resueltos aplicando diversos procedimientos que se vinculan estrechamente y eficientemente con la cultura de la sociedad que los experimenta. 

Lamentablemente, la sociedad argentina no cuenta con un umbral establecido en cuanto a la cantidad , intensidad o calidad de los conflictos que pueda considerar per se, como un costo aceptable de vivir en sociedad. Solamente, y aunque parezca mentira, está acostumbrada a soportar lo que venga. 

De la misma manera, los mecanismos y procedimientos tradicionales para tratar conflictos excepcionales, o se ven desbordados, o son ineficaces o directamente son neutralizados en su tarea de resolverlos y hacer más soportable la vida comunitaria. Tampoco existe una genuina cultura negociadora del ganar-ganar, como en otras sociedades. 

Es que en la Argentina hay argentinos que viven de la provocación de conflictos en mayor medida que en otras culturas, y que cuentan con gran influencia social para hacerlo. ¿Estamos entonces ante una sociedad irremediablemente conflictiva, al punto de perder toda esperanza, cual si se estuviera por atravesar el portal del infierno del Dante? Lasciate ogni speranza, voi ch'entrate (III, 9). De ninguna manera. 

Toda moneda tiene dos caras, y hasta ahora hemos pasado revista al lado más sombrío de la sociedad argentina. Permítaseme decir que todo conflicto, aún en su negatividad, inherente al mismo, es contemplado modernamente como el acicate y la oportunidad de aprendizaje y progreso de una sociedad. 

Es decir que tener una sociedad con muchos conflictos significa tener una oportunidad única de aprender a resolverlos de una manera original, efectiva y sobre todo, propia, exclusiva de hacerlo. Estamos hablando del diseño de una comunidad de personas que funcionen bien como un conjunto social o nación. ¿Qué se debe hacer? 

Para ello, lo primero que se debe hacer es instalar la idea de que no hay buenas o malas relaciones entre las personas: solamente hay relaciones que funcionan y otras que no lo hacen. Las relaciones que funcionan son aquellas en donde las partes en conflicto han hallado entre sí un interés en común, en el cual se apoyan para resolver sus diferencias e intereses opuestos. 

Encontrar este punto de apoyo significa, al igual que cuando utilizamos una palanca en física, lograr los objetivos con un menor esfuerzo y desgaste personal. En una sociedad bien diseñada, el interés en común que debe primar en todos los niveles del tejido social, (ya sean estos, meros ciudadanos, líderes industriales, agropecuarios, financistas, y sobre todo aquellos de la clase política), es lo que se denomina usualmente como: Bien Común. 

Él será nuestro punto de apoyo en la tarea de resolver conflictos. Y esto no deberá ser considerado como de importancia vital ni por altruismo ni por amor, sino simplemente por conveniencia de todos los ciudadanos. Efectivamente, es la terrible noción de saber que estamos todos apretujados en un pequeño bote en medio de un mar proceloso, lo que nos va a impedir volcarlo, y lo que es más importante, impedir que los fabricantes de conflictos profesionales lo hagan zozobrar. 

Si no nos une el amor, al menos que lo haga el espanto, y el instinto de supervivencia. 

En segundo lugar, y por otra parte, es importante que se abra un amplio debate acerca de qué nivel de conflicto considerará la Argentina como umbral aceptable en la determinación de su calidad de vida. 

Esto implica por cierto, tener la valentía de replantear muchas cosas, aún la legislación vigente y la manera de cumplir la misma, tanto por parte de los ciudadanos como por aquellos encargados de aplicar las leyes. 

En tercer lugar, se deberá reflexionar acerca de cómo excluir a los agitadores , provocadores y fabricantes de conflictos de la vida cotidiana. Aquí se requerirá de una gran dosis de civismo republicano, no del que se declama, sino del que se practica y vive. No se trata de excluir ni de cercenar derechos. Recuerde que el objetivo es bajar el umbral de conflictos a un nivel aceptable y asegurar el bien común y la paz interior. 

En cuarto lugar, comenzar a diseñar estructuras alternativas a las ya perimidas, periclitadas para resolver conflictos. El punto de partida de ello es una gran dosis de creatividad, no tener temor a innovar, y sobre todo, desear fervientemente vivir en Paz, de una vez por todas. La única fuerza capaz de garantizar que caminemos en la dirección correcta en la construcción de una sociedad con menos conflictos es el consenso social, y no la adhesión a ideologías o partidismos sectoriales. Como dice el viejo refrán: La unión hace la fuerza. 

En cuarto y último lugar, acostumbrarnos a la idea de que no es posible alcanzar la Paz Social viviendo de mentiras, eufemismos, y parcialidad histórica. Hay que comenzar a hablar claro, decir las cosas como son, y no deformar la realidad a la conveniencia del mandamás de turno.

La realidad y la naturaleza de las cosas poseen ciertamente alguna plasticidad, es decir que se pueden torcer o deformar, pero la historia -Maestra de los hombres- nos enseña que siempre, tarde o temprano, las cosas vuelven a su norma y lugar. No es posible diseñar una sociedad sobre la mentira, el garantismo, la negación de la inseguridad, la abolición de la familia como célula básica de la comunidad, puesto que en ella por primera vez se aprende el principio de la unión y la cooperación, para vencer las dificultades de la vida. Tampoco se puede afirmar que la familia no es una conjunción de varón y mujer, cuya importancia, además de la expresión de amor mutuo, reside en la fertilidad de ese amor, que termina por darle hijos a la Patria asegurándole su grandeza.

Debe comprenderse que sólo los países con poblaciones vastas y preparadas predominan en el mundo, siendo las demás naciones vasallas de hecho de aquellas potencias.

Es por eso que debe diseñarse una sociedad donde parte de los conflictos que nos horrorizan, y que por cierto están más arriba de cualquier umbral de tolerancia deben ser terminados: niños desnutridos y hambreados, faltos de atención médica, instrucción y formación ciudadana. Niños destrozados por el flagelo de la droga. Niños muertos antes de nacer, víctimas del peor de los genocidios: el aborto, ya sea clandestino, o permitido y alentado por un Estado corto de miras y falto de moral. 

La fortaleza: una virtud necesaria. 

Para realizar esta tarea que se antoja titánica, superior a nuestras fuerzas, tenemos en nuestro haber para iniciarla, mucho más que otras sociedades que han triunfado: una Fundación con la letra “F” de Fe, una Estirpe de raíz muy profunda, que ya retoñó en hombres como San Martín o mujeres como Juana Azurduy, y tantos otros, y que volverá a hacerlo. 

Sus sacrificios y muertes son la justificación de esta quimera que llamamos Patria, y que nos espera al doblar la esquina de nuestro esfuerzo en común. 

Por otra parte, todavía somos un pueblo de personas cultas, creativas, arrojadas, vivaces, y que ansiamos un futuro cuya salida no se encuentre en el aeropuerto más cercano. Sólo nos falta la determinación de comenzar. 

Vaya pues, mi deseo para este nuevo año: compatriotas, empecemos de una buena vez. El 2010 es una buena excusa para ello. ¡Somos la mayoría, trabajemos por la Paz!

viernes, 6 de noviembre de 2009

Los fabricantes de Conflictos

Los Fabricantes de Conflictos
Los negociadores profesionales nos caracterizamos por resolver conflictos. Esta no es sólo una acción que abarque un aspecto del quehacer humano, como por ejemplo el del mundo corporativo, sino toda actividad dentro de una sociedad o una cultura, que involucre decisiones y acciones.
En otros términos, negociar no es solamente una función útil o lucrativa, sino que intrínsecamente ella es capaz de agregar valor a una sociedad, haciéndola mejor.
Las comunidades que aprenden a dialogar y a negociar saben que sus ciudadanos tienen derecho a pensar distinto los unos de los otros, pero que partiendo de diversos puntos de vista se pueden alcanzar acuerdos. Estos acuerdos –pequeños o grandes, no importa- a su vez, significan un aporte a la paz comunitaria.
Es por eso que aquellos que, además de negociar profesionalmente también enseñamos a negociar, sentimos que trabajamos con un sentido profundo: trabajamos por la paz. Apostamos a la convivencia, a la concordia. No a los palazos, a la muerte, a la discordia.
Sin embargo, en el mundo globalizado, y especialmente entre nosotros, coexisten personas y grupos de interés que favorecen la discordia, que crean o “fabrican” conflictos con claros objetivos no precisamente altruistas.
Entre aquellos que fabrican conflictos, se pueden distinguir al menos tres categorías.
La primera es aquella a la que pertenecen personas o grupos que naturalmente producen conflictos por algunas de estas razones:
·         Crónicamente, sufren de una falta de capacidad de pensar de modo positivo acerca del tema en disputa y de los otros en la misma;
·         Siempre buscan culpables externos, antes de aceptar la responsabilidad propia o compartida en generar el conflicto;
·         Adolecen de una visión distorsionada, de tipo túnel, lo que lleva a considerar sólo opciones restringidas por prejuicios;
·         Evalúan erróneamente las motivaciones atribuidas para la acción de los otros, siempre negativamente.
Podría decirse de ellos que son conflictivos “naturales”, en el sentido que gran parte de la humanidad se comporta frecuentemente de esta manera en forma espontánea, y sin una motivación ulterior para que aparezca el conflicto. Ellos ven al conflicto como un mal que desearían evitar, pero que acaece porque “los otros” no ven la realidad. Para ellos, son los demás los culpables y responsables de que se genere la discordia.
Por cierto, es oportuno aquí, entre las innúmeras definiciones acerca del conflicto, agregar una acertadamente completa, que es la que se reproduce a continuación:
“Una situación de corto o largo plazo generada entre personas que son interdependientes para el trabajo o la coexistencia, donde una o ambos sienten frustración de sus necesidades, experimentan enojo, se culpan recíprocamente y desarrollan conductas que causan daños físicos, psíquicos o ambientales recíprocos”[i]
Como se verá, los negociadores deberíamos tratar solamente con este primer grupo de conflictivos naturales, y ya con esto tener suficiente trabajo para el resto de nuestras vidas profesionalmente útiles.
Sin embargo, existen dos grupos más, que literalmente se ocupan de “fabricar” conflictos por el conflicto mismo, lógicamente para obtener fines ulteriores.
El primero de la segunda categoría, es el de los llamados “ideólogos”: herederos de la evolución de la praxis y la lógica marxista, desde Antonio Gramsci[ii] hacia adelante, sus conceptos de lucha, hegemonía, estructura y superestructura son superadores del marxismo clásico.
Ellos buscan producir conflictos con fines políticos definidos. En Europa, el añoso conflicto en Irlanda tanto como en el país Vasco son ejemplos exitosos de operaciones mantenidas en el tiempo, que conllevan una logística que va desde la preparación de los líderes hasta  la provisión de armamentos y explosivos.
Básicamente, la fabricación del conflicto necesita como punto de partida una situación previa, un reclamo étnico o histórico, una división religiosa o cualquier otro motivo que sirva para partir a una sociedad en dos, hasta lo más profundo. Cualquier situación previa potencialmente poderosa para generar el conflicto y desarrollarlo es aceptable. Las mejores (como en Irlanda) mezclan varias razones: dominación política por parte de los ingleses con una división religiosa en cada bando.
Estos Fabricantes de Conflictos no han sido siempre exitosos en sus intentos: baste ver el fracaso estrepitoso de reproducir la situación vasca en la Bretaña francesa, o en la Provenza.
Quizás lo más cínico del Fabricante de Conflictos es que básicamente no le interesa por qué se pelea la gente, sino lograr que lo hagan, aún en nombre de la religión. Cual mercaderes de armas, a quienes lo único que les interesa al fomentar una revolución es cuánto van a vender, a estos Fabricantes de Conflictos les interesa derribar estructuras y hegemonías, para poder luego imponer las propias.
Es  por eso que da mucha pena que al grito de ¡askatasuna! (Libertad en idioma euskera), en realidad se esté intentando imponer una nueva hegemonía de tipo marxista, totalmente ajena a las raíces y sentir del pueblo en Euskal Herría[iii].
Los Fabricantes de Conflictos también operan en toda América Latina, por supuesto. El surgimiento de los llamados Movimientos de los “Sin Tierra”, así como el de los “Pueblos Originarios”, las asociaciones de reivindicación de gays y lesbianas, no son más que algunas muestras de esta estrategia. A veces, los conflictos llevan a la violencia directa; otras, a la transformación de las estructuras vía jurídica, manifestaciones pseudo pacíficas, agendas en medios de comunicación masiva. En fin, todo vale.
En la Argentina, los Fabricantes de Conflictos están  muy activos, dado que muchas veces, encaramados en puestos de la administración, cuentan con los medios del Estado para favorecer sus propósitos.
Un caso interesante en curso es el de la llamada “cuestión mapuche”[iv]. Estos se encuentran  favorecidos hasta por Bancos de Fomento y –según fuentes chilenas- son poseedores de armamento en forma ilegal[v], poseen más de 10.000 hectáreas en territorio argentino y han tomado estancias e iglesias, mientras que otros compatriotas aborígenes mueren literalmente de hambre en el norte argentino.
No es el propósito de esta nota abordar en profundidad la realidad ni los problemas de los aborígenes, basta simplemente aquí con explicitar lo paradójico que resulta ver a un supuesto perteneciente a una etnia “originaria”[vi] reivindicar su propia cultura en términos de pensamiento y categorías europeos, como son los mencionados precedentemente como neo marxistas.
El segundo grupo de los Fabricantes de Conflictos activos en la Argentina operan en forma similar a los descriptos precedentemente: modus operandi, logística, formación de líderes, pero se distinguen de aquellos otros en cuanto a su objetivo final.
Mientras que los Fabricantes de Conflictos “ideólogos” tienen su motivación fundamental en implantar un nuevo orden hegemónico en el cual los intelectuales –según Gramsci- jugarían un papel fundamental, estos otros, a quienes podríamos llamar “crematísticos”[vii], utilizan los mismos métodos, estrategias y operaciones tácticas para hacerse del Poder, que fatalmente deviene en acumulación de riquezas, la cual incrementa aún más su poder, en el comienzo de un círculo ciertamente vicioso del cual no se puede prever de qué forma ni cuándo finaliza.
Resulta especialmente aborrecible y desagradable para un trabajador por la paz, esta última categoría. También lo debería ser para el ciudadano común, que alertado sobre esta operatoria debería oponerse con todas sus fuerzas y medios a su alcance: opinar privada y públicamente al respecto, ejercer su derecho en los medios de comunicación masiva, manifestarse, comunicarse con sus representantes, es decir con el Poder Legislativo, peticionar, iniciar acciones judiciales en los casos que corresponda, y sobre todo ejercer su derecho al voto con la mayor conciencia y sabiduría.
Esteban Echeverría escribió en 1837:
Nosotros nos perdimos, porque gritamos libertad, libertad y no fuimos hermanos: la desunión inutilizó todos nuestros sacrificios.
Los egoístas ambiciosos la atizaron para recoger el fruto de nuestro sudor, y la patria agoniza en sus impuras manos.
Los esclavos, o los hombres sometidos al poder absoluto, no tienen patria; porque la patria no se vincula en la tierra natal, sino en el libre ejercicio y pleno goce de los derechos de ciudadanos.
Vosotros no tenéis patria; sólo el ciudadano tiene patria: la ley se la da, y la tiranía se la quita”.



[i] Nora Femenia, Ph.D, en Una Teoría posmoderna de los conflictos sociales (en línea)  disponible en: http://www.mediate.com/articles/teoria_postmoderna.cfm
[ii] Nació en Cerdeña el 22 de enero de 1891 y falleció en Roma, el 27 de abril de 1937. Fue un político, pedagogo, filósofo y teórico marxista italiano. Curiosamente el fundador del Partido Comunista italiano, antes de morir volvió a la fe de su infancia y falleció habiendo tomado los sacramentos de la Santa Religión.
[iii] Según la Sociedad de Estudios Vascos: “un espacio o región cultural europea, situado a ambos lados de los Pirineos y que comprende territorios de los estados español y francés
[iv] Al respecto, veáse la reveladora nota de Hanglin, Rolando Ahora sí, la solución mapuche (en línea) disponible en: http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1194886
[v] Periódico “El Mercurio” de Chile, 29 de agosto de 2009. Disponible en: http://diario.elmercurio.cl/detalle/index.asp?id={f2e81f77-d3f8-4ffa-8848-df7a58c0c885}
[vi] Según la teoría más conocida y aceptada sobre la llegada del hombre a América, los indígenas americanos descienden de grupos de cazadores recolectores de origen asiático que migraron a América por el Estrecho de Bering durante la última glaciación Würm. El paleontólogo argentino Florentino Ameghino formuló la teoría de que el hombre era originario de América, pero esta fue refutada en 1910 por el estadounidense de origen checo Ales Hrdlicka durante un Congreso en la Ciudad de Buenos Aires. (N. del A.)
[vii] Diccionario de la Real Academia Española: “Interés pecuniario de un negocio”.