lunes, 19 de marzo de 2012

Dress Code

Los códigos de vestimenta de negocios (dress code) aseguran que los empleados entienden las normas de la empresa, y al mismo tiempo las mismas empresas a menudo desean transmitir y mantener una imagen en particular a través los atuendos utilizados en horas de oficina por sus empleados.
Al definir un código de vestimenta, la organización tiene que determinar en primer lugar cuál es la imagen que quiere transmitir.
Los códigos de vestimenta de negocios varían en función de la industria o sector de servicios.
Definir y establecer un código de vestimenta empresarial puede limitar la confusión de los empleados en lo que resulta apropiado usar. Las organizaciones con un código de vestimenta no escrita puede causar ambigüedad sobre lo que es aceptable o no lo es, de acuerdo a su personalidad corporativa. Sin un código de vestimenta por escrito en los manuales de los empleados, ellos pueden simplemente reflejar unos a otros o utilizar su propio juicio acerca de lo que es una vestimenta aceptable.
En entregas posteriores haré referencia al "casual dressing"
Hoy les ofrezco algo bastante estricto: el código del banco suizo UBS en lengua francesa e inglesa. Por favor siga el enlace de su preferencia.

Francés:
http://www.scribd.com/full/45325094?access_key=key-296jtldidj6kp3hdiyn0

Inglés:
http://thefinanser.co.uk/files/ubs-dress-code.pdf

domingo, 4 de diciembre de 2011

Como se pide, o un solicitado comentario acerca del post anterior.


El título y el contenido del artículo “El coaching ontológico como toxina”, me ha deparado muchas sorpresas, pedidos de aclaración o rectificación, y la posibilidad de utilizar el material del mismo en un proyecto de investigación a ser publicado con referato.
Al respecto, véase una versión adelantada de dicho proyecto con el título “El Coaching Ontológico y sus relaciones con la Negociación Contemporánea”, en el siguiente vínculo:


A propósito, debo decir que he quitado del título la palabra “toxina”, en homenaje a mi querido amigo y discípulo, el Prof. J.P. Rico, tal cual su post en el siguiente vínculo:


La estructura conceptual del post de mi autoría.

Mi intención, desde el comienzo, fue escribir un artículo científico, si bien a la Negociación, como transdisciplina, la considero como algo que todavía no ha llegado al status de “ciencia” en sentido lato.

Sin embargo, ya desde hace más de 20 años, cuando comencé a enseñar e investigar acerca de la Resolución de Conflictos, no sólo me preocupé del aspecto metodológico (que comentaré oportunamente), sino también de los supuestos científicos que orientaban la praxis de la Negociación.

Prosigo en ese camino, ya que considero que para que la Negociación se transforme en una ciencia, debo comenzar por la cabeza.

Por ello, es preciso aclarar que existe un consenso casi universal acerca de en qué consiste “hacer ciencia”, incluyendo esta actividad usualmente:

  1. Una posición tomada respecto de la Filosofía de la Ciencia y de la Epistemología, lo que nos lleva inevitablemente a asumir una postura filosófica en general, que abarque la metafísica y la ontología, considerada esta en su sentido clásico de “la rama de la filosofía que estudia al ser en cuanto ser”, (y no como la menciona Maturana, por analogía, descartando a priori la perspectiva metafísica).
  2. Un Marco de referencia, que postule la posibilidad del conocimiento científico y sus condiciones básicas, y que permita tomar decisiones racionales.
  3. La consideración de los métodos científicos a utilizar: inductivo, deductivo; hipotético deductivo (Popper).

Por otra parte, hacer ciencia significa poder realizar (acotado a su objeto de estudio) las siguientes operaciones básicas:

  • Postular Teorías y Leyes que permitan aproximaciones sucesivas a la realidad objetiva, describiéndola en beneficio de la comunidad científica, y predecir resultados con un sesgo probabilístico aceptable.
  • Confrontar dichas Teorías y Leyes con los resultados obtenidos, constituyendo esto un proceso crítico y siempre provisorio, como lo piensa Mario Bunge. En efecto, para él, el conocimiento del mundo es provisional e incierto, pero postula sin embargo que la realidad existe y es objetiva.
  • Bajar” dichas teorías a un entorno de la praxis propia de cada disciplina, utilizando para ello diversas metodologías y herramientas.

La Negociación Contemporánea.

He acuñado este término para distinguirlo de diversas etiquetas sobre la Negociación, que sólo hacen referencia a una metodología: ganar-perder, ganar-ganar, estilo soviético o cualquier otra que se haya utilizado.
Esto lo he realizado con el deliberado propósito de contribuir a elevar a la Negociación a una mayor categoría científica.

Es por ello que desearía glosar en particular mi propia postura frente a la Filosofía de la Ciencia, y qué significa “hacer ciencia” en este contexto particular. Todo aquello que no coincida con este esquema presentado, que va de lo general a lo particular, de lo más importante (la filosofía) a lo accesorio (la praxis), sin duda producirá “ruido”, y no será coherente con esta postura, aunque perfectamente respetable como opinión individual.
La cuestión para el tercero que lea esto será: ¿cual será la episteme (ἐπιστήμη =conocimiento) y cuál la doxha (opinión)?

  1. En primer lugar, respecto de la Filosofía de las Ciencias, asumo la postura filosófica del Neo tomismo: el realismo moderado, y con él afirmo:

    1. La realidad existe de manera independiente de la mente humana (tesis ontológica de realismo).
    2. La naturaleza es regular, en una medida (tesis ontológica de legalidad).
    3. El ser humano es capaz de comprender la naturaleza (tesis gnoseológica de inteligibilidad).
    4. La posibilidad del conocimiento se produce principalmente a través del uso de la Lógica Mayor y Menor, y del Análisis Matemático, los cuales siempre hacen referencia a la validez de los juicios y a la verdad o falsedad de los mismos (no si dichos juicios son poderosos).

  1. En segundo lugar, como científico católico, afirmo que no existe una dicotomía entre Fe y Ciencia (Cf. Fides et Ratio). Por lo tanto, puedo tomar como punto de partida cierto que:
    1. El único ser del cual se puede predicar que realmente es creador es Dios, quien por definición trae a la existencia todas las cosas y las sostiene con su pensamiento.
    2. El hombre, hecho a imagen y semejanza de su Creador, sólo puede crear combinando elementos ya creados, y por supuesto, no puede crearse ni reinventarse a sí mismo, ni al mundo, por medio del lenguaje. Asimismo, este último pensamiento es destructivo de la persona humana, ya que engendra la ilusión de autosuficiencia, y luego de auto referencia.
    3. Siguiendo este pensamiento en términos ontológicos, el Hombre nace con una naturaleza ( no es una rana ni un pájaro, seguramente por más que se auto convenza de otra realidad, terminaría estrellado contra el piso cada vez que intentara volar). El ser persona significa llevar al acto todas la potencias propias de su naturaleza, no otras. Y este es su verdadero crecimiento como ser humano.

  1. En tercer lugar, afirmo que toda praxis en la Negociación, puede considerarse (no importa a qué escuela pertenezca) incluida en las siguientes características:

    1. Toda metodología es influida por la cultura de los sujetos participantes en el conflicto. Es por ello que la preceptiva adecuada para una cultura deberá ser adaptada o descartada en otro contexto cultural, so pena de un fracaso metodológico.
    2. Toda metodología en Negociación, sea de la Escuela que fuera, se basa en la producción de conductas inductivas hacia los otros jugadores, las cuales se apoyarán en técnicas psicológicas diversas (Disonancia Cognitiva, Mirroring, Clean Language, etc.) o directamente en la vieja y conocida actividad de la persuasión.
    3. Todo el proceso de la Negociación entre “n” jugadores, transcurre simultáneamente en dos Reinos o Dominios: el Racional, donde tienen lugar actividades referentes a los intereses, las capacidades y el ejercicio del poder; y el Relacional, donde la dupla percepción-comunicación juega un rol fundamental, acompañada por otros elementos: emociones, valores y prejuicios. Es precisamente allí, donde el herramental del coaching , incluidas las famosas competencias conversacionales, resulta valioso y de utilidad para un resolutor de conflictos.

A modo de conclusión

Hubiera resultado del todo imposible contestar punto por punto todas las críticas así como los aportes recibidos de distintos negociadores y coaches.
Sin embargo, quiero agradecer especialmente los aportes bibliográficos y su labor de relatora en el Taller metodológico que tuvo lugar en la Universidad del Salvador en la persona de la Dra. Alicia Rodríguez, de los investigadores del CONICET Dres. Verónica Moreno y Pablo Forni, y aunque ya mencionado, muy especialmente al Dr. Juan Pablo Rico, quien me dedicó en su propio blog un extenso post.

Continúo pensando respecto del Coaching Ontológico, que desde la Filosofía de las Ciencias deja mucho que desear, ya que ha construido un camino donde no hay posibilidad de certezas. Una vía muerta para la Ciencia.
Hubiera preferido, aún pensando muy distinto, que Maturana y demás mencionados en el post volcaran su enorme talento intelectual a alguna otra corriente del método científico, antes que expresar: “...en vez plantear cómo son las cosas, escogimos hablar de cómo interpretamos que son” (Echeverría).

Sigo afirmando que su rico herramental puede y debe ser aprovechado en la praxis de la Negociación, pero no se puede ni debe confundir metodología con conocimiento científico. Y esto que acabo de afirmar es tan válido para el CO como para la Negociación, aunque la Negociación, cronológicamente hablando, le lleva años de ventaja al CO, y por ende, más pensamiento dedicado al tema.

Por último, reitero mi esperanza de que algún día la Resolución de Conflictos en general, y especialmente la Negociación, alcancen el status de ciencia.
Quizás mis desvelos sobre la Negociación Contemporánea aporten un pequeño grano de arena a tan formidable objetivo.

sábado, 6 de agosto de 2011

El coaching ontológico como toxina


Negociación contemporánea:
El coaching ontológico es tóxico

Las toxinas (para la biología), son sustancias venenosas producidas por organismos vivos.
Utilizando el témino en forma analógica, este post pretende ser el prólogo a un manifiesto acerca de la toxicidad de esta corriente que afecta por igual a los procesos de negociación, y a los negociadores.
Es verdad que el coaching se ha puesto tan “de moda”, que haría falta un libro entero para refutar cada uno de los errores en que incurre y practica.

Sin embargo, dado que este escrito se publica en un blog sobre negociación, se optará por consignar -de lo general a lo particular- algunas cuestiones principales que invalidan los fundamentos de dicha práctica, para terminar ofreciendo algunos ejemplos de negociación imposibles de solucionar por medio del coaching ontológico.

Cuestiones generales
Fundamentos del coaching ontológico:

El mismo se asienta sobre un trípode de teorías llamadas respectivamente: Teoría del Observador, la Biología del Conocimiento y la Ontología del Lenguaje.

  1. La teoría del Observador

Hoy la nueva perspectiva es ver al observador como elemento integrante de lo que observa, y que el conocimiento es, en cada circunstancia, una actividad autorreferencial. Esto implica que, el conocimiento refleja las estructuras del propio organismo que está conociendo, antes que la estructura de la realidad externa o en sí misma.

Diferentes teorías; como el constructivismo radical, la sinergética, la autopoiesisi, la auto referencialidad -todas las cuales trabajan con la noción de
auto organización
- apoyan esta hipótesis. De estas teorías se infiere,
precisamente, que es en el dominio de las explicaciones, en el que surgen los
conflictos acerca de las consideraciones sobre la realidad y la verdad, o mejor
dicho, sobre las realidades y las pretendidas verdades. Las explicaciones se
mantienen en el contexto de la praxis de vivir del observador y se constituyen
también en definiciones, que nada más son reflexiones del observador
formuladas a través del lenguaje, ya que los seres humanos
acontecemos en el
lenguaje. En este sentido, como
señala Humberto Maturana, la realidad no es
una experiencia, sino un argumento dentro de la explicación (Maturana, 1996).
De lo que se desprende que: las diferentes realidades vividas por cada uno de
los observadores dependen de la línea explicativa -la expresión de la
coherencia operacional humana dentro del lenguaje- que adoptemos.

  1. La Biología del Conocimiento

Apoyado en otros autores y epistemólogos relativistas, y desde la fenomenología de la percepción como fenómeno biológico, Maturana abre un espacio de reflexiones sobre el lenguaje, sobre el conocimiento, sobre lo social. Es decir, establece relaciones, nexos entre lo biológico y lo social a través del conocimiento y el lenguaje. No debe olvidarse que su formación básica proviene del campo de la biología.
Como punto de partida plantea, por un lado, una reflexión epistemológica que se pregunta ¿cómo es que conocemos los seres humanos?, y sobre la validez de este conocer; y por otro lado, constituye un espacio de reflexión biológica que tiene que ver con el preguntarse por nuestro operar como seres vivos. Y así concluye:

En la objetividad entre paréntesis, no hay verdad absoluta ni verdad relativa, sino muchas verdades diferentes en muchos dominios distintos. Cada dominio explicativo es un dominio de objetos constituidos como explicaciones de la experiencia. En este camino explicativo hay muchos dominios distintos de realidad como distintos dominios explicativos de la experiencia. Cada dominio de realidad está constituido como un dominio de coherencias operacionales de la experiencia del observador. La noción de realidad en dicho camino es entonces una proposición explicativa.
De este modo, depende de nosotros el aceptar o no una reformulación de la experiencia; es decir, una explicación. Ninguna proposición explicativa es una explicación en sí. La explicación la constituye la aceptación del observador según un criterio de aceptación que él pone en su escuchar. En síntesis, la validez de las explicaciones que aceptamos se configuran en nuestra aceptación, y no de manera independiente de ella.ii

      1. La Ontología del Lenguaje

Proviene de una tesis desarrollada por Fernando Flores y recogida por Rafael Echeverría en su libro Ontología del lenguaje, que trata de explicar al ser humano como un ser intrínsecamente lingüístico. Está basado fundamentalmente en trabajos previos desarrollados por pensadores como Fernando Flores, Humberto Maturana, Francisco Varela, Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Martin Buber, Ludwig Wittgenstein, y otros.

Entre otras cosas, postula que:

El lenguaje es generativo

El lenguaje no sólo nos permite hablar "sobre" las cosas: hace que ellas sucedan. Por lo tanto, el lenguaje es acción, es generativo: crea realidades. El filósofo norteamericano John Searle sostuvo que, sin importar el idioma que hablemos, siempre ejecutamos el mismo número restringido de actos lingüísticos: los seres humanos, al hablar, hacemos declaraciones, afirmaciones, promesas, pedidos, ofertas. Estas acciones son universales. No sólo actuamos de acuerdo con cómo somos, también somos según actuamos. La acción genera ser. Uno deviene de acuerdo con lo que hace.
Los seres humanos se crean a sí mismos en el lenguaje y a través de él.
Al decir lo que decimos, al decirlo de un modo y no de otro, o no diciendo cosa alguna, abrimos o cerramos posibilidades para nosotros mismos y, muchas veces, para otros. Cuando hablamos modelamos el futuro. A partir de lo que dijimos o se nos dijo, a partir de lo que callamos, a partir de lo que escuchamos o no escuchamos de otros, nuestra realidad futura se moldea en un sentido o en otro. Pero además de intervenir en la creación de futuro, los seres humanos modelamos nuestra identidad y la del mundo que vivimos a través del lenguaje.


Conclusión General:
El trípode de teorías antes mencionadas contienen elementos comunes tomados del campo de la Epistemología o Teoría del Conocimiento, y de la Ontología como parte importante de la Filosofía.

Paradógicamente, no toman a la Ontología como la ciencia que estudia “al ser en cuanto ser”, sino que para ellos todo conocimiento es relativo y autoreferencial, y por lo tanto el ser es un devenir, un suceder. El ser humano termina siendo un constructo de sí mismo (el Diccionario de la RAE define por constructo: Categoría descriptiva bipolar con la que cada individuo organiza datos y experiencias de su mundo).

Estas declaraciones se estrellan en primer lugar contra el sentido común, puesto que al decir que no es posible acceder a la realidad en cuanto tal, ellos están realizando un juicio universal y apodíctico (según el Diccionario de la RAE: Incondicionalmente cierto, necesariamente válido), incurriendo de esta manera en flagrante contradicción (De tal evidencia que no necesita pruebas)
En segundo lugar, el golpazo se lo dan contra la misma noción de conocimiento científico. En efecto, este no postula ser dueño de una verdad absoluta, sino que encadena juicios en un intento de formular hipótesis descriptivas de la realidad, cuya existencia resulta independiente de un observador concreto.
Es por eso que el conocimiento científico es descriptivo, provisorio y crítico. Cada vez que alguien formula una teoría que explica mejor la realidad, y su prueba empírica da mejores resultados, la anterior es desechada.
En verdad, el ser humano constantemente está construyendo teorías que explican una realidad que existe “per se”, a la cual se acercan más o menos. Frecuentemente se desecha una teoría cuando se comprueba que otra explica mejor la realidad.
El ser humano, así como está hecho para la Vida, también está hecho para conocer la Verdad de las cosas, y en eso se refleja la gloria de su Creador, del cual es imagen.
Por ende, la primera conclusión acerca del coaching ontológico es la siguiente:
Atención: la filosofía sobre la cual se apoya el coaching ontológico es errónea.


Coaching ontológico y Negociación
Corresponde abordar ahora la vinculación concreta que se pretende realizar entre el llamado coaching y la negociación, como una de las mejores formas de resolver conflictos en forma pacífica.
El punto de partida, la raíz del pensamiento que merece tan dura crítica en este post, es la noción misma de conflicto por parte del coaching ontológico.
Esta visión está magistralmente explicitada por el colega J.P.Rico, quien expresa:
...Proponemos, como punto de partida, que el (conflicto) existe en la coherencia de determinado observador, que observa (valga aquí la redundancia), una trama de hechos e inferencias, como conflictiva. El conflicto habita en el observador....Digo entonces que el conflicto es un relato (juicio) que hace determinado observador, ante el entramado de relatos (juicios y hechos) que hacen a su (realidad). De ello que, como diremos más adelante, la materia prima de las negociaciones no son los conflictos, sino los relatos (juicios y hechos) que habitan en las partes que negocian.iii
Entonces, si para mi propuesta no es el “conflicto” la causa (fuente y fin) de la negociación, ¿de qué están hechas entonces nuestras negociaciones?. Desde esta mirada, sostengo entonces que la materia prima de toda negociación son los juicios y hechos que habitan en las partes, ya sea que estén en sus columnas derechas (lo que dicen), o en sus columnas izquierdas (lo que piensan y no dicen).

Y juntamente con R. Echeverría, sostenemos la emergencia de un nuevo tipo de competencia en el camino del ser humano hacia sus logros, y que no son otras que las conocidas Competencias Conversacionales. El desafío del negociador de hoy, sostengo, se centra en el desarrollo de sus competencias conversacionales a la hora de gestionar la materia prima de las negociaciones: los juicios y los hechos. Y del desarrollo y entrenamiento de estas competencias se trata la propuesta de la Negociación Ontológica.

Resta encontrar una respuesta acerca del para qué negociamos. Si no lo hacemos, como propone la otra mirada, para resolver conflictos, ¿de que nos sirve entonces negociar?. Propongo que las personas negociamos para que ciertas cosas sucedan. Propongo dejar de ver la finalidad de la negociación por la negativa (aquello que queremos evitar o arreglar), y que nos centremos en aquello que, en definitiva, buscamos lograr o generar cuando negociamos.iv


La segunda conclusión acerca del coaching ontológico y la negociación es:
Atención: se afirma que la negociación es principalmente una competencia conversacional.


Se le niega a la negociación, a priori, el status adquirido luego de una larga y probada trayectoria: la de constituirse en una transdisciplina, que recoge resultados, teorías y metodologías de ciencias duras y blandas, entre ellas el análisis matemático, la lógica, la filosofía, la teoría de la decisión, la antropología, el derecho, la historia, la sociología, la psicología, la administración de organizaciones, la comunicación, la semántica, la imagología y tantas otras.
Si el conflicto no existiera más que en el interior de las personas, toda negociación sería completamente irracional y afectiva, dependiendo de la percepción de la realidad de cada parte. Su resultado sería siempre completamente incierto y aleatorio, sin poder arribar a acuerdos por medio de un proceso fundado en una metodología.
Es cierto que aún Fisher & Ury afirman la existencia de un conflicto dentro de las personasv, pero a continuación declaran: “no es posible negociar sin un mínimo de racionalidad” Para ello proponen la utilización de criterios o patrones objetivos, pues en verdad están especulando con la misma noción que utilizan los demás negociadores contemporáneos, esto es, que el conflicto existe en la realidad, y resulta externo a las personas (no debe olvidarse que las personas de existencia ideal, las organizaciones, también experimentan conflictos, pero sólo pueden resolverlos a través de personas físicas), además del conflicto subjetivo tal cual lo ve cada parte o jugador del conflicto.
Es por ello que fundado en la opinión de tantos brillantes pensadores y autores de negociación, reafirmo una vez más que la negociación es un proceso cuyo propósito es resolver un conflicto por medio de la satisfacción de los intereses de las partes, y que dicho proceso transcurre simultáneamente en dos Dominios: El Dominio racional o del criterio del costo-beneficio, y el Dominio psicológico, donde juega un papel importantísimo la dupla percepción -comunicación.


Un ejemplo de conflicto y realidad objetiva
Existe una empresa terminal automotriz, cuyo departamento de compras trata habitualmente con diversos proveedores, muchos de los cuales caen bajo el denominador común de autopartistas.
Por la política de compras de la Terminal, muchas de las negociaciones entre la misma y los autopartistas puede ser denominada a repetición, ya que las mismas tienen lugar cada vez que hay que reponer un stock de materia prima o productos elaborados que depende del punto de pedido de cada stock del almacén físico y del software que lo controla.
Uno de estos autopartistas en especial, ha celebrado un contrato de suministros que especifica rubros como: cantidades a entregar a la terminal, especificaciones técnicas acerca de la calidad del producto, y un compromiso de poder acompañar la producción de la Terminal en el caso de que el número de unidades automotrices fabricadas sea mayor.
Hasta ahora no ha habido ningún problema grave en cuanto a los requisitos mencionados, que fueron siempre cumplidos, pero de pronto, dada la particular situación económica por la que atraviesa el país, la Terminal decide aumentar su producción sustancialmente, y solicita al proveedor una cuota mayor del producto que fabrica.
Cabe destacar que el producto fabricado por el autopartista tiene especificaciones técnicas muy precisas, con un standard de calidad bastante exigente.
El proveedor siempre entregó los pedidos en tiempo y forma -hasta ahora- entrando las piezas al proceso productivo de la Terminal por el standard establecido.
Resulta que en la última entrega, un cierto porcentaje -no despreciable- de la mercadería entregada, debió entrar en el proceso principal por desvío del standard.
Es que en realidad, el proveedor está trabajando al límite de su capacidad, y si bien ha previsto la compra de más maquinaria y la consecuente instalación de un nuevo turno de trabajo, esto tardará varios meses en concretarse.
Mientras tanto, él pretende que el contrato se elastice en mérito a su anterior cumplimiento y a la inversión que está realizando.
Él no puede perder este contrato de suministro y la Terminal no quiere entrar por desvío las piezas que le entregan.
He aquí un conflicto real, descripto en forma objetiva.
Por supuesto que el mismo puede tener una lectura subjetiva; por ejemplo el autopartista puede pensar que la Terminal “le debe” estos meses de tolerancia debido a su fiel cumplimiento y al esfuerzo económico financiero que está realizando.
Pero esto puede chocar con una directiva sólida y bien fundada de la Terminal: es política impuesta por la Casa matriz no hacer entrar al proceso productivo piezas por desvío, y subjetivamente o no, pueden argumentar que esa es la razón por la cual celebraron el contrato con ese autopartista y no con otro, que quizás ofertaba precios más bajos pero no les otorgaba la seguridad de entrega requerida.
La pregunta del millón es ¿cómo se resuelve este conflicto meramente con competencias conversacionales?. Queda a la vista que en un caso sencillo como el expuesto, sin embargo, deben conjugarse diversos factores provenientes de ambos Dominios, y debe instrumentarse un proceso fundado en una metodología que incluye el descubrimiento de los intereses, la confección de un listado de concesiones, y contestar entre otras cosas, ¿qué haré si no llego a un acuerdo?
La negociación puede tomar algunas técnicas -no contenidos filosóficos- del coaching ontológico, pero resulta ser una transdisciplina en sí misma, cuya teoría no es tan ardua de aprender como su práctica misma, ya que esta última depende de la formación de un hábito desarrollado y aplicado en forma profesional, con el objetivo de resolver conflictos.


iAutopoiesis: neologismo propuesto en 1971 por los biólogos chilenos Humberto Maturana y Francisco Varela para designar la organización de los sistemas vivos. Una descripción breve sería decir que la autopoiesis es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos.
ii“Para pensar y reflexionar desde la Biología del Conocimiento”. Conferencia H. Maturana: www.inserta.cl/extras/articulos/descarga_docs/otros/ot_007.doc
iiiJuan Pablo Rico: “Hacia una mirada ontológica de la negociación” http://decoaching.ning.com/group/coachingnegociacion/forum/topics/2214040:Topic:2235
ivÍbidem anterior.
v“Getting to yes” R.Fisher y W. Ury, luego añadido B. Patton, 1981, ISBN 0-395-63124-6